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Los ácidos grasos poliinsaturados constituyen lo que se denomina vitamina F (por ejemplo el ácido cis cis linoleico es la vitamina F1).


La vitamina F biológicamente activa se encuentra naturalmente en el aceite crudo y en pequeña proporción también en las grasas animales y en la leche de la mujer, mientras que en la leche de vaca hay 3 veces menos.


La vitamina F no se encuentra en los aceites refinados, donde además de ser biológicamente inactiva, paradójicamente aumenta las necesidades de vitamina F activa y por si fuera poco bloquea la forma cis-cis existente.


Además una dieta rica en grasas saturadas (como la nuestra) aumento esas necesidades porque el organismo intenta contrarrestar esos ácidos grasos saturados produciendo más lecitina y esta sustancia deriva de la vitamina F (cada molécula de la lecitina lleva dos ácidos grasos poliinsaturados). Las necesidades de esta vitamina son elevadas (de 10 a 20 gr. al día). Schweigart (???) opina que generalmente no son cubiertas por una alimentación moderna. Sin embargo nada más fácil, las necesidades diarias pueden ser obtenidas sencillamente por dos o tres cucharadas de aceite prensado en frío.